13 septiembre, 2014

Libertad




Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande HD 3D 1080p. Elige lavadoras, autos, equipos de bluray y smarphones. Elige ser feliz. Elige "ser alguien". Elige una vida saludable, colesterol bajo, productos light, gimnasio, yoga y dieta balanceada. Elige libros de autoayuda. Elige pagar hipotecas a interés fijo.

Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y zapatillas a juego. Elige pagar en cuotas esa prenda que tanto querías en una amplia gama de tejidos baratos y preguntarte quién cresta eres los domingos por la mañana. Elige a tus amantes. Elige sentarte en el sillón a ver programas que aturden la mente mientras llenas tu boca de comida basura (pero con stevia y sin grasas trans). Elige pudrirte de viejo en un asilo miserable, con la jubilación de toda una vida, siendo una carga para los pendejos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige reciclar. Elige el mínimo esfuerzo. Elige la vida, olvida los insultos, cuida a tus mascotas, mantén esa sonrisa fingida a pesar de las constantes decepciones. Consigue un trabajo, ve a trabajar aun si estás hecho polvo, cásate aun con afectos desabridos, ten hijos, sigue la moda, actúa normal, camina por el pavimento, mira televisión, obedece la ley, ahorra para tu jubilación, critica a los políticos, critica a la derecha por materialistas, a la izquierda por flojos.

Critica la religión, critica a los ateos por satánicos, a los musulmanes por terroristas, a los mormones por cargantes, a los judíos por ávaros, a los católicos por mojigatos, a los evangélicos por cartuchos. Quéjate del costo de la vida, haz la cola del banco, paga tus impuestos. Observa el mundo envenenado en la más profunda soledad y apatía por el otro. Da abrazos sin amor. Llama a tu madre en su día. Consume drogas recetadas por el doctor. Duerme ocho horas diarias. Sacúdete del hastío, del enojo por la injusticia, por la relación fallida, porque no dejan de joderte por teléfono.
Por supuesto, todos somos cómplices.


Nota: El texto está basado en el monólogo inicial de la película Trainspotting (1993)

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